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2008-11-25
Lacalle Pou: en La Tuna hay compatriotas sin agua
Quizás muchos de ustedes recuerden que el 21 de octubre de este año fue un día muy particular: a las dos de la tarde se vino una tormenta de verano muy fuerte, todo el cielo quedó gris y un fuerte pampero azotó durante dos o tres horas a nuestro país, sobre todo el sur. A las siete de la tarde de ese día tuvimos una reunión con vecinos en La Tuna.

Allí se reunieron cincuenta vecinos para conversar acerca de los temas del país, del departamento de Canelones y, por supuesto, de los que padecen en su zona. Algunos legisladores sabrán que por allí cerca, en San Luis, hay pescadores artesanales, muchos oriundos de esa zona y otros tantos de lugares de Montevideo. Ese día, algunos de ellos habían salido a hacer la zafra. En el relato de los problemas de la zona nos encontramos con muchas injusticias e incoherencias generadas por el Estado.
Recordarán aquí algunos legisladores, sobre todo quienes impulsaron y votaron la reforma constitucional por el agua, que el Ministro de aquel momento, Arana, fue interpelado con motivo del incumplimiento de esa reforma.

En lugares como La Tuna, San Luis, Cuchilla Alta, Villa Olmos, El Pinar, existen cooperativas privadas de suministro de agua que debieron ser afectadas por la reforma constitucional. ¡Qué digo esto! Al otro día deberían haber caído en manos del Estado.

Sin embargo, hoy tenemos en esos balnearios, donde viven anualmente compatriotas nuestros, una situación ecléctica que los perjudica. Por un lado, los accionistas, los dueños o los participantes de esa cooperativa no pueden instalar nuevos servicios, porque esta extraña forma de interpretar la Constitución no se lo permite; por otro lado, OSE no instala nuevos servicios en esa zona.

Hay un sinnúmero de personas que por tranquilidad, por cuestiones de su vida, han optado por ir a vivir ahí; y diariamente, en una zona donde hay redes de agua, tienen que cargar baldes, latones de diez, quince o veinte litros para satisfacer necesidades básicas como beber y asearse. En esto hago directamente responsable al Gobierno.

Por otro lado, les quiero contar que la policlínica de Salud Pública más cercana, como no tiene plástico para el carné, da unos de cartón, que no sirven más que para decir que uno es de Salud Pública, porque no sirven para ser atendido en los hospitales por una urgencia; no se puede conseguir especialistas y ni siquiera conseguir gratis las pastillas contra la hidatidosis para los perros, aunque eso no se dice.
Hay un sinnúmero de casos de injusticia generada por el Estado, pero voy a hacer referencia a uno muy breve, y por eso empecé por la pesca.

En la mencionada reunión había un pescador, curtido por el sol, con los resabios de la tormenta de ese día que lo agarró sacando pejerrey y corvina; estaba muy quieto y calmo y no abrió la boca en la reunión, pero tenía un semblante triste. Un vecino me dijo: "El señor no te quiere decir nada, pero tiene una hija de nueve años con parálisis cerebral y hace pocos días el Estado le negó una pensión porque la madre tiene trabajo y él se dedica a la pesca".

Solo quien está cerca de una situación como esa sabe lo que cuesta, no solo en afecto, en sufrimiento, sino en la vida diaria, una personita como esa con una parálisis cerebral.

Tantos planes asistenciales en los que el Estado ha gastado y derrochado en estos meses, me generaron un malestar interno muy grande que no se lo quise expresar a esta persona que ya bastantes pesares tenía.

Por lo tanto, quisiera trasladar a las autoridades a las que le vamos a enviar la versión taquigráfica de estas palabras que en La Tuna viven compatriotas; que hay temas sociales y comunitarios.

© -Luis Lacalle Pou. Todos los derechos reservados

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